Una obra que recuerda a una figura en movimiento, compuesta por formas simples: un círculo y tres rectángulos verticales en tonos terracota, beige y blanco. La disposición asimétrica sugiere dinamismo y espontaneidad dentro de una estructura bien definida. El círculo, colocado ligeramente fuera del centro, actúa como punto de tensión visual, generando un equilibrio armónico. Esta pieza destaca por su lenguaje moderno, limpio y directo, con un guiño a lo escultórico y lo simbólico.
Perfecta para un salón o una zona creativa, ya que su diseño moderno y equilibrado aporta dinamismo sin restar calma al espacio.










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